Celeste Elizondo. Valeria Recio | Ecología | 09-11-18
Introducción
En el siguiente informe intentaremos
rescatar aspectos de los Homo Sapiens y sus puntos mas importantes como los
homínidos, neandertales, devonianos, cromosoma, la migración, los proyectos
genómicos y la manipulación del ADN
Hace mas de trescientos mil años, se hace
la primera aparición del primer representante de nuestra especie, para así poco
a poco ir sustituyendo al resto de homínidos para explorar la tierra y llegar a
todos los rincones del planeta. Luego de esto llega el sedentarismo y la
conquista del mundo
La naturaleza desafía a la humanidad
constantemente con situaciones de alto riesgo exponiendo así la vida y la
existencia de la naturaleza y del ser humano, con esto podemos ejemplificarlo
como situaciones en donde se ven afectadas comunidades enteras y poniendo a
prueba la capacidad de reacción y respuesta del ser humano
El
homo Sapiens se ve como un ser con la capacidad de llevar a su cerebro a otro
nivel de pensamientos y se convierte en un ser pensante y cambiante, capaz de
resolver situaciones y analizar situaciones de riesgo y tomar decisiones
Este ser se reagrupa en poblados y crea
plagas que son invisibles ante el ojo humano, como virus, epidemias y
contaminaciones que pueden expandirse geográficamente por distintos rincones
del mundo y arriesgando la naturaleza.
Los homínidos: principales características
Tradicionalmente y hasta hace muy poco, denominábamos
homínido a todo ser actual o pasado que ha formado parte del género humano,
siendo antepasado o estando emparentado con el ser humano actual: el Homo sapiens. Desde esta concepción
de la palabra homínido, nuestra especie es en la actualidad la única
superviviente, si bien han existido un gran número de ellas que han ido
extinguiéndose, en algunos casos incluso coexistiendo y mezclándose con el
sapiens (como por ejemplo el neandertal).
Este género se caracteriza por originarse en África hace
alrededor de seis millones de años, presentando la particularidad de haber
evolucionado de tal manera que podían mantenerse erguidos y desplazarse de
forma bípeda (si bien los primeros antepasados lo hacían con dificultad). Este bipedismo está asociado a la
presencia de cambios en la osamenta e incluso la
fisionomía corporal, presentando variaciones en las extremidades inferiores, la
pelvis (que debe fortalecerse y hacerse más amplia para poder soportar el peso)
e incluso la forma de la columna vertebral. La cara y los dientes también han
ido poco a poco sufriendo cambios, perdiendo y modificándose piezas dentales a
la par que ha ido variando la alimentación y aplanándose el rostro.
Otra de las características principales de los homínidos es
el progresivo aumento del volumen cerebral, siendo proporcionalmente mayor que
el de otros simios en relación con su envergadura. Este desarrollo ha permitido
un cada vez mayor desarrollo cognitivo y la aparición de una capacidad de
socialización e intelecto cada vez más notorios, que nos ha permitido fabricar
y utilizar herramientas o crear arte.
Hasta este momento hemos estado haciendo un breve repaso de
las características de lo que la mayoría de nosotros hemos considerado homínido
hasta hace poco. Sin embargo, recientemente se ha producido un pequeño cambio
en la clasificación y la definición de homínido (si bien aún no goza de gran
expansión): se
consideran homínidos al conjunto de seres que forman parte de la familia
Hominidae, incluyendo a un gran número de especies de grandes
primates tales como los chimpancés, bonobos, gorilas, orangutanes y jibones
¿Homínidos u homininos?
Como hemos visto, el término homínido ha cambiado a lo
largo de la historia y hasta ahora el término utilizado con tal de designar al
conjunto de especies que han ido formando parte del género humano y a sus
antepasados con una
forma más humanoide. Sin embargo, existe un término que también
nos incluye y que a veces puede inducir a confusión: el de homininos.
Este término parte de la creación de la subfamilia
evolutiva Homininae, que hace referencia y engloba a un conjunto de seres y
especies con características y antepasados semejantes que básicamente incluye a
la tribu Hominina (que incluiría a seres humanos actuales, especies del género
Homo extintas y sus antepasados, como los), junto a las especies del género Pan
(chimpancés y bonobos) y la tribu Gorillini cuyos representantes serían los
gorilas. Además, dentro de esta categoría encontramos a los Hominini, conocidos
en casellano como homininis. Asimismo, dentro de los Hominini encontraríamos al género Pan
(chimpancés y bonobos) y a los monininos bípedos, de los cuales
los únicos representantes vivos somos los sapiens.
Sin embargo, a pesar de que según la nueva clasificación el
ser humano y el resto de los pertenecientes al género Homo (sapiens,
neanderthalensis…) hasta ahora forman ahora de la tribu hominini junto con los
chimpancés, lo cierto es que esta entra dentro de la familia Hominidea y de la
familia Hominoidea, con lo que seguiría siendo correcto seguir considerándonos
homínidos. Simplemente estaríamos haciendo referencia a una clasificación más
grande en la que también estarían incorporadas las familias, subfamilias y
géneros que incluyen
a los orangutanes y gibones.
Algunas de las principales especies conocidas
El ser humano actual es el único
superviviente del género homo, habiéndose extinguido el resto de las especies que nos
han acompañado o precedido a lo largo de la historia. Pero estas han sido
múltiples. Aunque existen más e incluso se especula que puede haber otros
antepasados o especies extintas que aún no conocemos, a continuación, os
indicamos algunas de las más reconocidas.
Hay que tener en cuenta las especies que vamos a indicar
son las que hasta hace poco considerábamos homínidos pero que ahora entrarían
dentro de los homininos, con lo que no
vamos a hacer referencia a especies como el chimpancé, el gorila, el orangután
o los gibones.
1. Ardipithecus
ramidus
Si bien probablemente es el más desconocido de los que
vamos a comentar, el Ardipithecus
ramidus es el más antiguo de nuestros antepasados bípedos que
se conocen, con lo que su descubrimiento tiene importancia. Su representante
más conocido es Ardi, de los restos del cual se ha recuperado gran parte.
Esta especie caminaba solo sobre sus piernas, pero tenía
algunas dificultades anatómicas que hacía que no poseyera una alta capacidad de
desplazamiento: los
pulgares de los pies no eran aún paralelos al resto de dedos como
el de nuestros pies sino oponible. Si bien poseían una dentición similar a la
de los simios, lo cierto es que era mucho más reducida. Aún eran de pequeño
tamaño, y existía dimorfismo sexual en que los machos eran más grandes que las
hembras.
2. Australopithecus
anamensis
Una de las especies de australopithecus más antigua y de la
que se conservan muy pocos restos, se trata de un homínido con características aún muy semejantes a las
de los simios. El esmalte de su dentición hace pensar que su
alimentación no era únicamente de fruta, sino que posiblemente fuera omnívoro.
Su dentición aún conservaba molares y premolares asimétricos, y poseía una
mandíbula robusta en el que se aposentaban unos largos incisivos y caninos. Se
considera evolución de los Ardipithecus.
3. Australopithecus
afarensis
Este tipo de australopithecus es el que probablemente tenga
mayor popularidad, siendo la archiconocida Lucy miembro de esta
especie. La capacidad craneal aumentaba con respecto a sus antepasados con un
volumen craneal de alrededor de 480 cm cúbicos, pudiendo llegar a un tamaño
similar al de un chimpancé actual, pero en un cuerpo relativamente más pequeño
(el promedio no superaría el metro y medio en el caso de los machos, más
grandes que las hembras).
Aunque bípedos, la
forma de manos y pies deja claro que aún estaban adaptados a la vida arborícola.
Los caninos están bastante empequeñecidos en comparación a otras especies
anteriores. Se cree que su alimentación era principalmente a base de fruta, no
siendo su dentición especialmente apta para el consumo de carne.
4. Homo
habilis
Se trata del primer representante del género Homo, el homo
habilis se caracteriza por la presencia cráneos más redondeados, aunque aún con
cierto prognatismo. De pequeño tamaño, se considera que es el primero de los homininis que emplea
herramientas de manera habitual (si bien algo toscas de
piedra, en forma de lascas).
Su capacidad craneal era de alrededor de 600 cm cúbicos. Se
sabe que cazaban, algo que deja ver que probablemente ya empezaban a desarrollarse
habilidades cognitivas, estratégicas y comunicativas más complejas.
5. Homo erectus
De huesos más gruesos y capacidad craneal superior a las de
sus antepasados (con un volumen de entre 800 y 1000 cm cúbicos), su pelvis se
asemeja ya al del ser humano actual. Se asocia a esta especie el inicio del dominio del fuego,
así como la elaboración de las primeras hojas bifaces. Eran cazadores nómadas y
sociables, cooperando con otros grupos para cazar.
Se cree que las últimas poblaciones pudieron haber llegado
a coexistir con el Homo sapiens en Asia, y fue probablemente una de las
primeras especies de homínido que viajaron fuera de África hacia Eurasia.
6. Homo
antecessor
Con una capacidad algo mayor que la de erectus (de entre
1000 y 1100 cm cúbicos), se caracteriza por ser la primera especie considerada europea (sus
restos han sido principalmente hallados en Atapuerca). Físicamente, eran
gráciles (si bien la mayoría de los restos son de infantes) y tenían
características faciales parecidas a las del Homo sapiens. Su altura era
bastante mayor que la de otras especies, llegando al metro ochenta.
Se cree que puede
ser antepasado del neandertal y tal vez de nuestra propia especie,
siendo probablemente el último nexo entre nuestras dos especies. Asimismo, se ha
observado que cometía canibalismo.
7. Homo
neanderthalensis
La última especie homínida que se
extinguió,
desconociéndose aún los motivos exactos, y que convivió y compartió espacio con
el ser humano actual durante mucho tiempo, hasta hace unos 30.000 años. El
hombre de Neanderthal era una especie adaptada al clima de una Europa
prácticamente glacial. Tenían arco superciliar prominente, la frente algo más
achatada que los miembros de nuestra especie, y el cráneo algo más proyectado
hacia atrás.
De gran fortaleza física, aunque de una altura menor
(alrededor de 1,65m), su capacidad craneal (aproximadamente de 1500cm cúbicos)
incluso superaba a la nuestra (alrededor de 1400). Se sabe que poseían elementos culturales avanzados,
practicando ceremonias tales como el enterramiento.
También cuidaban de ancianos y enfermos, y sus herramientas estaban bastante
desarrolladas a pesar de ser aparentemente simples. Poseían probablemente un
sistema de lenguaje no apoyado totalmente en la articulación de sonidos con la boca
y la faringe, y eran grandes conocedores del medio.
8. Homo
sapiens
Nuestra especie es la más reciente de las citadas hasta el
momento. Sin arcos superciliares y de una capacidad craneal elevada (aunque
como hemos visto en los neandertales, algo menor que la suya), los humanos
modernos mostraron una gran facilidad para conquistar todo tipo de ecosistemas. Las primeras construcciones creadas
fueron probablemente obra de nuestra especie, y uno de los
principales elementos más distintivos es que con este grupo aparecen las
pinturas rupestres (si bien algunos autores consideran que muchas también son
atribuibles a los neandertales).
Los sapiens aparecimos en África, emigrando primero a Asia
y luego a Europa (donde se encontraría con los neandertales) en algún momento
entre hace 200000 y 150000 años.
ntroducción: definición del hombre de Neandertal
El hombre
de Neandertal (homo
Neanderthalensis) es una especie humana extinta que vivió en el
extremo occidental de Eurasia entre hace 300.000 y
28.000 años. Su ámbito cultural está inscrito mayoritariamente en el
Paleolítico Medio. Se le asocia habitualmente al complejo tecnológico
musteriense.
Descripción física de los neandertales
Comúnmente, lo que más destaca del hombre de Neandertal es
su físico, tan humano, pero a la vez tan diferente del hombre moderno. Ya desde
su descubrimiento en 1856, el físico de la nueva especie descubierta despertó
intensos debates que duraron décadas entre una disciplina que estaba en sus
orígenes. ¿Antepasado de los humanos, nueva especie? Debates que, recordemos,
se enmarcan dentro de otros como el evolucionismo surgido a raíz de la
publicación del libro “El
origen de las especies” de Charles Darwin en
1859.
¿Cómo
era el cuerpo del neandertal?
El cuerpo del neandertal es de complexión
redonda y fornida, teniendo una elevada robustez esquelética. Tenían hombros
anchos, clavículas largas, una amplia caja torácica con el pecho en horma de
barril y unas extremidades cortas. La estatura media estimada para un hombre de
neandertal es entre 164 y 168 cm para los hombres y entre 152 y 156 cm para las
mujeres.
¿Cómo
era el cráneo del neandertal?
El cráneo era de gran tamaño, con una capacidad encefálica
de 1.518 cm3 de media, mayor que la del hombre moderno.
Pero lo más característico en el hombre de Neandertal es el llamado prognatismo
medio facial, que es la proyección de la región central de la cara hacia
delante, a la par que las regiones laterales permanecen en una posición
retrasada. A todo ello se le suma una amplia cavidad nasal.
En definitiva, el hombre de Neandertal tiene rasgos
humanos, pero tiene características físicas diferente respecto el homo sapiens, el hombre moderno.
¿Cuándo vivieron los neandertales?
Para empezar, es complicado definir el límite superior de
la vivencia de los neandertales ya que no hay un consenso sobre el inicio de lo
que podríamos llamar estrictamente hombre de Neandertal. En este caso me remito
a lo escrito por Antonio Rosas en su libro Los neandertales para definir el límite superior
de los neandertales en 300.000 BP (Before Present),
en el cual hay restos humanos con rasgos de neandertal.
El límite inferior está algo
más claro, ya que viene definido por su desaparición de la faz de la tierra.
Este límite inferior estaría en 28.000 BP, aunque siempre se podría matizar si
en el futuro se hayan nuevos restos de estas fechas o se revisan dataciones de
restos ya encontrados.
Clasificación
de los neandertales según el tiempo en el que vivieron
Podríamos, por otro lado,
establecer una clasificación según el tiempo en el que vivieron:
1.
Neandertales
tempranos. Serían los que vivieron antes de 115.000 BP.
2.
Neandertales
clásicos. Los que vivieron entre 115.000 y 40.000 BP.
3.
Neandertales
tardíos. Los que vivieron entre 40.000 BP (la llegada del hombre moderno a
Europa) y 28.000 BP (en el momento de su extinción).
¿Dónde vivieron los neandertales?
El neandertal vivió en el extremo occidental de
Eurasia, es decir, desde Europa occidental (las actuales
España, Portugal, Francia) hasta Siberia occidental. En una perspectiva
norte-sur vivió desde las llanuras del norte de Europa hasta el Mediterráneo,
incluyendo el Próximo Oriente. Es importante remarcar que hasta la fecha no se
han descubierto restos del hombre de Neandertal en África, aceptándose que no
vivieron en ese continente, lo que dejaría al hombre de Neandertal como una
especie “europea”.
Los
yacimientos de neandertales más destacados
Para ver dónde vivieron es
importante nombrar una serie de yacimientos destacados hasta la fecha.
Para empezar, es importante señalar el yacimiento a partir
del cual se identificó por primera vez en 1856 a esta especie humana: la cueva
de Feldhofer, situada en el valle del río Düssel (Alemania), que después fue
renombrado como valle de Neander (Neanderthal en
alemán). Aunque hay que resaltar que previamente habían existido otros
descubrimientos en Engis (Bélgica) en 1829 y en Gibraltar en 1848, aunque en el
momento del descubrimiento no se conoció el verdadero significado de los
hallazgos.
Otros yacimientos significativos
son Shanidar (Irak), Kebara (Israel), Mezmaiskaya (Rusia), Guattari (Italia),
Le Moustier (Francia), La Ferrassie (Francia), El Sidrón (España) y cueva de
Gorham (Gibraltar). Evidentemente, hay muchos más, algunos de los cuales dan
información importante para el estudio de esta especie homínida.
El medio ambiente que rodeó al hombre de Neandertal
Tradicionalmente se tiene una visión del hombre de
Neandertal asociado al frío y las cuevas. Realmente las investigaciones que han
tenido lugar a lo largo del siglo XX y el siglo XXI han dado lugar a que la
clásica visión de un hombre tosco, rudo, asociado al frío y las cavernas haya
cambiado. No parece ser casualidad que las fluctuaciones climáticas cambiaran
el lugar de hábitat de los neandertales, coincidiendo que en los periodos más
fríos los neandertales vivieran en el sur europeo o en reductos con climas más
benignos. Por todo ello, recientemente existe una nueva corriente de
interpretación en las que los asocia a los bosques, propios de climas más templados.
Hay que tener en cuenta que en los aproximadamente 272.000
años que vivió el hombre de Neandertal el clima varió mucho en el extremo
occidental del continente euroasiático. El estudio de la proporción de isótopos
del oxígeno ha permitido reconstruir las oscilaciones climáticas del
Cuaternario, observándose que vivió durante la glaciación Riss II, la glaciación Würm y el interglaciar entre ambos. A su vez,
dentro de estos periodos glaciales habría fluctuaciones constantes, sin olvidar
también la existencia de microclimas locales. Por tanto, esa imagen de hombre
del frío se debe matizar.
En cuanto a la flora y a la
fauna que les rodeó no me extenderé mucho en ello. Pero a lo largo de su vida
convivirían con especies como mamuts, rinocerontes lanudos, lobos, leones,
hienas, gamos, corzos, etc.
La cultura de los neandertales
La cultura de los neandertales se asocia
tradicionalmente a las industrias
musterienses, caracterizadas por métodos de talla donde se
prepara el núcleo para la extracción de lascas preconcebidas, lo que se llama
normalmente Modo III. Entre la industria lítica se podría mencionar las puntas
musterienses, los hendedores, los raspadores o los cuchillos de dorso. También
se atestigua el uso de la madera, que se supone que era generalizado, aunque su
registro material sea escaso. También existen evidencias de un uso del fuego,
que no solamente podría servir como medio para cocinar u obtener luz, sino como
un agente socializador.
Existe también un debate
sobre la capacidad de habla de los neandertales, pareciendo haber evidencias
para afirmar que tenían capacidad de habla, a partir de estudios sobre la
morfología del hombre de Neandertal y estudios genéticos.
No menciono otros aspectos
socioculturales, sobre su organización social, su comportamiento ante la muerte
o sus métodos de subsistencia, ya que eso merecería un apartado diferente mejor
explicado, ya que es un tema realmente bonito e interesante.
Los orígenes del hombre de
Neandertal. Distintas teorías
En este apartado no me extenderé mucho sobre las teorías
respecto su origen, ya que eso llevaría a un artículo completo. Antonio Rosas,
en su libro Los neandertales,
explica 3 debates existentes sobre el origen de los neandertales. Se podrían
resumir en:
1.
Evolución de
las primeras poblaciones europeas llegadas en el Pleistoceno Inferior hace
1.200.000 años. Sería una evolución propia de Europa del homo antecesor y que a partir
de 500.000 BP evolucionaría hacia el hombre de Neandertal.
2.
Evolución a
partir de la llegada de homínidos a Europa desde África en 600.000 BP, que
traerían la industria achelense.
3.
Un origen
reciente, con una llegada desde África hace 300.000 años.
El origen del neandertal parece que es explicado por la
primera opción ya que se aprecian rasgos neandertales en las poblaciones
europeas del Pleistoceno Medio, pero no así en las africanas. Por tanto,
podrían ser descendientes de aquellos homines
antecessor que vivieron en Atapuerca. No obstante, tampoco
puede afirmarse del todo ya que siguen existiendo debates sobre este aspecto.
La extinción de los neandertales
Uno de los temas más interesantes en la actualidad de la
investigación prehistórica es la causa, o las causas, de la extinción de los
neandertales. Hay grandes especialistas e investigadores que escriben sobre el
tema. Es un tema atrayente y que nos hace pensar ¿Por qué se extinguieron?
¿Fuimos los humanos modernos responsables de su desaparición? A su vez nos hace
reflexionar ¿Podemos nosotros desaparecer de la faz de la Tierra al igual que
ellos desaparecieron? Este es un tema tan interesante que hay en un artículo
independiente de éste titulado La extinción de los neandertales.
La relación entre el hombre de cromañón y neandertal
Podemos decir que durante el inicio del Paleolítico
Superior encontraremos en Europa la coexistencia de estas dos
especies de “homo”: los neandertales llevaban mucho tiempo en el continente y
poco a poco se vieron obligados a ir bajando de latitud por el cambio del
clima, desapareciendo la especie alrededor de 29.000-27.000 a.C. en la
Península Ibérica..
Al mismo modo que fueron
abandonando los neandertales los territorios de Europa, vamos a ir encontrando
que los cromañones fueron tomando la continuidad de estos, sabiendo por algunos
estudios que posiblemente entraran en contacto las dos poblaciones.
Uno de los puntos más fuertes
llevados a cabo por los paleontólogos y los arqueólogos a día de hoy son los
estudios realizados sobre la posibilidad de cruce entre las dos especies. En un
principio no se pudo dar por razones genéticas, aunque no se ha tirado la
toalla todavía, pues el ADN de las personas humanas, es decir, del homo sapiens
sapiens da como resultado un pequeño núcleo perteneciente a los neandertales,
dando por sentado que aunque fue una especie que desapareció, quedaron restos
en nuestra genética.
Por tanto podemos decir
que no había tantas
diferencias entre cromañón y neandertal, es más tenían más
cosas en común que diferencias.
El hombre de Cromañón
Este nombre viene dado por
una localidad francesa donde
se encontró por primera vez a dicho espécimen. En realidad a día de hoy hablar
de hombre de cromañón puede inducir a error, pues estamos hablando del homo sapiens,
el cual comenzó a habitar de una manera más asidua las cuevas en las cuales
comenzó a dejar muestras de su vida, como fueron las pinturas rupestres.
Por otro lado tuvieron una
cierta especialización en la industria lítica, relacionada con el modo 4 o
auriñaciense, en la cual encontraremos elementos poco a poco mayor definidos y
con una cierta complejidad.
Dentro del aspecto físico
encontraremos pocas
diferencias con los humanos actuales, teniendo la misma
capacidad craneal. Estos podían llegar a medir 1’80 cm, tenían un mentón
prominente, la musculatura era menor al del hombre de neandertal debido a que
no tenían las misas estructuras óseas que estos.
Esta especie vivía en cuevas,
aunque por cortos periodos los encontraremos en campamentos al aire libre. No
eran sedentarios aunque tampoco eran 100% nómadas, es verdad que la comunidad
se movía pero en extensión mucho menor, acotando poco a poco la futura zona de
sedentarización. Son grupos
cazadores-recolectores, siendo los hombres los que cazaban a
los grandes mamíferos, mientras que las mujeres y los niños recolectaban los
frutos.
Según los últimos estudios
realizados podemos saber que dicha especie la podemos encontrar entre el
40.000-10.000 a.C. momento por el cual llegó la última gran glaciación y con
ello la llegada del mesolítico y el neolítico y la entrada de la última
especie, el homo sapiens sapiens, el cual advertimos que es el mismo, salvo que
la conducta de asentamiento y relación cambia.
El hombre de Neandertal
Podemos decir que dicho
homínido procedía de
Europa central y que con el tiempo se expandió por Próximo
Oriente y Asia central. Es una especie que sigue a día de hoy en la incógnita
de si guarda relación o no con nuestra especie, dado que cuando este estaba
extinguiéndose apareció el homo sapiens y durante algún tiempo los
encontraremos juntos.
Los rasgos morfológicos de
dicho espécimen se caracteriza por tener una gran estructura ósea, por la cual su
caja torácica era bastante ancha, al igual que su nariz y su frente, además
contaba con un cráneo alargado. Por ello tuvo que tener una gran masa muscular
para poder articular dicho cuerpo.
Si hablamos de su capacidad
craneal, veremos que era superior incluso a la del hombre moderno, elemento que
nos puede extrañar, siempre se ha dicho que aunque tuviera más capacidad, no
significaba que tuvieran mayor intelecto, pues durante mucho tiempo se aceptó
la teoría que apenas sabían hablar. Pero los últimos estudios nos advierten que
no sería así, que tendrían una gran capacidad de intelecto y que además tenían
su propio lenguaje. En el tema de la altura, debemos saber que eran algo bajos,
llegando a medir como mucho 1’65 cm, lo cual unido a la robustez, hacían que
tuvieran una figura de “retacos”.
Su alimentación se basaba en
la caza de gran y mediano tamaño, es decir, del caballo al mamut. Se sabe que
estos sabían como mantener la carne, siendo escogidas las técnicas de el
ahumado o salazón, para poder tener reservas en épocas de carestía.
Otro de los elementos
innovadores de dicha especie será que fueron protegiéndose del medio ambiente, resguardándose
en cuevas, las cuales incluso encontraremos con algunos cercos de piedra, en su
interior encontraremos restos de hogueras y otros elementos como herramientas.
Dichas herramientas, proceden del periodo musteriense (denominación de los
elementos líticos de dicha especie), la cual se caracteriza por sacar elementos
afilados de un solo volumen de piedra.
Para acabar con esta especie
debemos hablar que fueron
los primeros en enterrar a sus muertos, es decir, estamos ante
una sociedad compleja en la cual tienen relaciones de cercanía entre los de su
comunidad y tienen sentimientos, por ello al irse, estos son enterrados dentro
de las mismas cuevas y protegidos por lozas para evitar que sean devorados por
animales.
A día de hoy no se sabe exactamente qué causó
la desaparición de las especie, muchos datos apuntan a un
cambio climático por el cual estos se encontraban en desventaja, siendo uno de
los factores la desaparición de los grandes mamíferos, los cuales eran su
alimento principal. Por otro lado, y no reñida con dicha teoría, encontraremos
que pudo existir una epidemia que solo afectara a dicha especie y no a sus
vecinos.