jueves, 8 de noviembre de 2018

Homo Sapiens


Celeste Elizondo. Valeria Recio | Ecología | 09-11-18

Introducción

     En el siguiente informe intentaremos rescatar aspectos de los Homo Sapiens y sus puntos mas importantes como los homínidos, neandertales, devonianos, cromosoma, la migración, los proyectos genómicos y la manipulación del ADN
     Hace mas de trescientos mil años, se hace la primera aparición del primer representante de nuestra especie, para así poco a poco ir sustituyendo al resto de homínidos para explorar la tierra y llegar a todos los rincones del planeta. Luego de esto llega el sedentarismo y la conquista del mundo
     La naturaleza desafía a la humanidad constantemente con situaciones de alto riesgo exponiendo así la vida y la existencia de la naturaleza y del ser humano, con esto podemos ejemplificarlo como situaciones en donde se ven afectadas comunidades enteras y poniendo a prueba la capacidad de reacción y respuesta del ser humano
     El homo Sapiens se ve como un ser con la capacidad de llevar a su cerebro a otro nivel de pensamientos y se convierte en un ser pensante y cambiante, capaz de resolver situaciones y analizar situaciones de riesgo y tomar decisiones
     Este ser se reagrupa en poblados y crea plagas que son invisibles ante el ojo humano, como virus, epidemias y contaminaciones que pueden expandirse geográficamente por distintos rincones del mundo y arriesgando la naturaleza.
    

Los homínidos: principales características

Tradicionalmente y hasta hace muy poco, denominábamos homínido a todo ser actual o pasado que ha formado parte del género humano, siendo antepasado o estando emparentado con el ser humano actual: el Homo sapiens. Desde esta concepción de la palabra homínido, nuestra especie es en la actualidad la única superviviente, si bien han existido un gran número de ellas que han ido extinguiéndose, en algunos casos incluso coexistiendo y mezclándose con el sapiens (como por ejemplo el neandertal).
Este género se caracteriza por originarse en África hace alrededor de seis millones de años, presentando la particularidad de haber evolucionado de tal manera que podían mantenerse erguidos y desplazarse de forma bípeda (si bien los primeros antepasados lo hacían con dificultad). Este bipedismo está asociado a la presencia de cambios en la osamenta e incluso la fisionomía corporal, presentando variaciones en las extremidades inferiores, la pelvis (que debe fortalecerse y hacerse más amplia para poder soportar el peso) e incluso la forma de la columna vertebral. La cara y los dientes también han ido poco a poco sufriendo cambios, perdiendo y modificándose piezas dentales a la par que ha ido variando la alimentación y aplanándose el rostro.
Otra de las características principales de los homínidos es el progresivo aumento del volumen cerebral, siendo proporcionalmente mayor que el de otros simios en relación con su envergadura. Este desarrollo ha permitido un cada vez mayor desarrollo cognitivo y la aparición de una capacidad de socialización e intelecto cada vez más notorios, que nos ha permitido fabricar y utilizar herramientas o crear arte.
Hasta este momento hemos estado haciendo un breve repaso de las características de lo que la mayoría de nosotros hemos considerado homínido hasta hace poco. Sin embargo, recientemente se ha producido un pequeño cambio en la clasificación y la definición de homínido (si bien aún no goza de gran expansión): se consideran homínidos al conjunto de seres que forman parte de la familia Hominidae, incluyendo a un gran número de especies de grandes primates tales como los chimpancés, bonobos, gorilas, orangutanes y jibones
¿Homínidos u homininos?
Como hemos visto, el término homínido ha cambiado a lo largo de la historia y hasta ahora el término utilizado con tal de designar al conjunto de especies que han ido formando parte del género humano y a sus antepasados con una forma más humanoide. Sin embargo, existe un término que también nos incluye y que a veces puede inducir a confusión: el de homininos.
Este término parte de la creación de la subfamilia evolutiva Homininae, que hace referencia y engloba a un conjunto de seres y especies con características y antepasados semejantes que básicamente incluye a la tribu Hominina (que incluiría a seres humanos actuales, especies del género Homo extintas y sus antepasados, como los), junto a las especies del género Pan (chimpancés y bonobos) y la tribu Gorillini cuyos representantes serían los gorilas. Además, dentro de esta categoría encontramos a los Hominini, conocidos en casellano como homininis. Asimismo, dentro de los Hominini encontraríamos al género Pan (chimpancés y bonobos) y a los monininos bípedos, de los cuales los únicos representantes vivos somos los sapiens.
Sin embargo, a pesar de que según la nueva clasificación el ser humano y el resto de los pertenecientes al género Homo (sapiens, neanderthalensis…) hasta ahora forman ahora de la tribu hominini junto con los chimpancés, lo cierto es que esta entra dentro de la familia Hominidea y de la familia Hominoidea, con lo que seguiría siendo correcto seguir considerándonos homínidos. Simplemente estaríamos haciendo referencia a una clasificación más grande en la que también estarían incorporadas las familias, subfamilias y géneros que incluyen a los orangutanes y gibones.

Algunas de las principales especies conocidas

El ser humano actual es el único superviviente del género homo, habiéndose extinguido el resto de las especies que nos han acompañado o precedido a lo largo de la historia. Pero estas han sido múltiples. Aunque existen más e incluso se especula que puede haber otros antepasados o especies extintas que aún no conocemos, a continuación, os indicamos algunas de las más reconocidas.
Hay que tener en cuenta las especies que vamos a indicar son las que hasta hace poco considerábamos homínidos pero que ahora entrarían dentro de los homininos, con lo que no vamos a hacer referencia a especies como el chimpancé, el gorila, el orangután o los gibones.

1. Ardipithecus ramidus

Si bien probablemente es el más desconocido de los que vamos a comentar, el Ardipithecus ramidus es el más antiguo de nuestros antepasados bípedos que se conocen, con lo que su descubrimiento tiene importancia. Su representante más conocido es Ardi, de los restos del cual se ha recuperado gran parte.
Esta especie caminaba solo sobre sus piernas, pero tenía algunas dificultades anatómicas que hacía que no poseyera una alta capacidad de desplazamiento: los pulgares de los pies no eran aún paralelos al resto de dedos como el de nuestros pies sino oponible. Si bien poseían una dentición similar a la de los simios, lo cierto es que era mucho más reducida. Aún eran de pequeño tamaño, y existía dimorfismo sexual en que los machos eran más grandes que las hembras.

2. Australopithecus anamensis

Una de las especies de australopithecus más antigua y de la que se conservan muy pocos restos, se trata de un homínido con características aún muy semejantes a las de los simios. El esmalte de su dentición hace pensar que su alimentación no era únicamente de fruta, sino que posiblemente fuera omnívoro. Su dentición aún conservaba molares y premolares asimétricos, y poseía una mandíbula robusta en el que se aposentaban unos largos incisivos y caninos. Se considera evolución de los Ardipithecus.

3. Australopithecus afarensis

Este tipo de australopithecus es el que probablemente tenga mayor popularidad, siendo la archiconocida Lucy miembro de esta especie. La capacidad craneal aumentaba con respecto a sus antepasados con un volumen craneal de alrededor de 480 cm cúbicos, pudiendo llegar a un tamaño similar al de un chimpancé actual, pero en un cuerpo relativamente más pequeño (el promedio no superaría el metro y medio en el caso de los machos, más grandes que las hembras).
Aunque bípedos, la forma de manos y pies deja claro que aún estaban adaptados a la vida arborícola. Los caninos están bastante empequeñecidos en comparación a otras especies anteriores. Se cree que su alimentación era principalmente a base de fruta, no siendo su dentición especialmente apta para el consumo de carne.

4. Homo habilis

Se trata del primer representante del género Homo, el homo habilis se caracteriza por la presencia cráneos más redondeados, aunque aún con cierto prognatismo. De pequeño tamaño, se considera que es el primero de los homininis que emplea herramientas de manera habitual (si bien algo toscas de piedra, en forma de lascas).
Su capacidad craneal era de alrededor de 600 cm cúbicos. Se sabe que cazaban, algo que deja ver que probablemente ya empezaban a desarrollarse habilidades cognitivas, estratégicas y comunicativas más complejas.

5. Homo erectus

De huesos más gruesos y capacidad craneal superior a las de sus antepasados (con un volumen de entre 800 y 1000 cm cúbicos), su pelvis se asemeja ya al del ser humano actual. Se asocia a esta especie el inicio del dominio del fuego, así como la elaboración de las primeras hojas bifaces. Eran cazadores nómadas y sociables, cooperando con otros grupos para cazar.
Se cree que las últimas poblaciones pudieron haber llegado a coexistir con el Homo sapiens en Asia, y fue probablemente una de las primeras especies de homínido que viajaron fuera de África hacia Eurasia.

6. Homo antecessor

Con una capacidad algo mayor que la de erectus (de entre 1000 y 1100 cm cúbicos), se caracteriza por ser la primera especie considerada europea (sus restos han sido principalmente hallados en Atapuerca). Físicamente, eran gráciles (si bien la mayoría de los restos son de infantes) y tenían características faciales parecidas a las del Homo sapiens. Su altura era bastante mayor que la de otras especies, llegando al metro ochenta.
Se cree que puede ser antepasado del neandertal y tal vez de nuestra propia especie, siendo probablemente el último nexo entre nuestras dos especies. Asimismo, se ha observado que cometía canibalismo.

7. Homo neanderthalensis

La última especie homínida que se extinguió, desconociéndose aún los motivos exactos, y que convivió y compartió espacio con el ser humano actual durante mucho tiempo, hasta hace unos 30.000 años. El hombre de Neanderthal era una especie adaptada al clima de una Europa prácticamente glacial. Tenían arco superciliar prominente, la frente algo más achatada que los miembros de nuestra especie, y el cráneo algo más proyectado hacia atrás.
De gran fortaleza física, aunque de una altura menor (alrededor de 1,65m), su capacidad craneal (aproximadamente de 1500cm cúbicos) incluso superaba a la nuestra (alrededor de 1400). Se sabe que poseían elementos culturales avanzados, practicando ceremonias tales como el enterramiento. También cuidaban de ancianos y enfermos, y sus herramientas estaban bastante desarrolladas a pesar de ser aparentemente simples. Poseían probablemente un sistema de lenguaje no apoyado totalmente en la articulación de sonidos con la boca y la faringe, y eran grandes conocedores del medio.

8. Homo sapiens

Nuestra especie es la más reciente de las citadas hasta el momento. Sin arcos superciliares y de una capacidad craneal elevada (aunque como hemos visto en los neandertales, algo menor que la suya), los humanos modernos mostraron una gran facilidad para conquistar todo tipo de ecosistemasLas primeras construcciones creadas fueron probablemente obra de nuestra especie, y uno de los principales elementos más distintivos es que con este grupo aparecen las pinturas rupestres (si bien algunos autores consideran que muchas también son atribuibles a los neandertales).
Los sapiens aparecimos en África, emigrando primero a Asia y luego a Europa (donde se encontraría con los neandertales) en algún momento entre hace 200000 y 150000 años.

ntroducción: definición del hombre de Neandertal

El hombre de Neandertal (homo Neanderthalensis) es una especie humana extinta que vivió en el extremo occidental de Eurasia entre hace 300.000 y 28.000 años. Su ámbito cultural está inscrito mayoritariamente en el Paleolítico Medio. Se le asocia habitualmente al complejo tecnológico musteriense.

Descripción física de los neandertales

Comúnmente, lo que más destaca del hombre de Neandertal es su físico, tan humano, pero a la vez tan diferente del hombre moderno. Ya desde su descubrimiento en 1856, el físico de la nueva especie descubierta despertó intensos debates que duraron décadas entre una disciplina que estaba en sus orígenes. ¿Antepasado de los humanos, nueva especie? Debates que, recordemos, se enmarcan dentro de otros como el evolucionismo surgido a raíz de la publicación del libro “El origen de las especies de Charles Darwin en 1859.

¿Cómo era el cuerpo del neandertal?

El cuerpo del neandertal es de complexión redonda y fornida, teniendo una elevada robustez esquelética. Tenían hombros anchos, clavículas largas, una amplia caja torácica con el pecho en horma de barril y unas extremidades cortas. La estatura media estimada para un hombre de neandertal es entre 164 y 168 cm para los hombres y entre 152 y 156 cm para las mujeres.

¿Cómo era el cráneo del neandertal?

El cráneo era de gran tamaño, con una capacidad encefálica de 1.518 cm3 de media, mayor que la del hombre moderno. Pero lo más característico en el hombre de Neandertal es el llamado prognatismo medio facial, que es la proyección de la región central de la cara hacia delante, a la par que las regiones laterales permanecen en una posición retrasada. A todo ello se le suma una amplia cavidad nasal.



En definitiva, el hombre de Neandertal tiene rasgos humanos, pero tiene características físicas diferente respecto el homo sapiens, el hombre moderno.

¿Cuándo vivieron los neandertales?

Para empezar, es complicado definir el límite superior de la vivencia de los neandertales ya que no hay un consenso sobre el inicio de lo que podríamos llamar estrictamente hombre de Neandertal. En este caso me remito a lo escrito por Antonio Rosas en su libro Los neandertales para definir el límite superior de los neandertales en 300.000 BP (Before Present), en el cual hay restos humanos con rasgos de neandertal.
El límite inferior está algo más claro, ya que viene definido por su desaparición de la faz de la tierra. Este límite inferior estaría en 28.000 BP, aunque siempre se podría matizar si en el futuro se hayan nuevos restos de estas fechas o se revisan dataciones de restos ya encontrados.

Clasificación de los neandertales según el tiempo en el que vivieron

Podríamos, por otro lado, establecer una clasificación según el tiempo en el que vivieron:
1.    Neandertales tempranos. Serían los que vivieron antes de 115.000 BP.
2.    Neandertales clásicos. Los que vivieron entre 115.000 y 40.000 BP.
3.    Neandertales tardíos. Los que vivieron entre 40.000 BP (la llegada del hombre moderno a Europa) y 28.000 BP (en el momento de su extinción).

¿Dónde vivieron los neandertales?

El neandertal vivió en el extremo occidental de Eurasia, es decir, desde Europa occidental (las actuales España, Portugal, Francia) hasta Siberia occidental. En una perspectiva norte-sur vivió desde las llanuras del norte de Europa hasta el Mediterráneo, incluyendo el Próximo Oriente. Es importante remarcar que hasta la fecha no se han descubierto restos del hombre de Neandertal en África, aceptándose que no vivieron en ese continente, lo que dejaría al hombre de Neandertal como una especie “europea”.

Los yacimientos de neandertales más destacados

Para ver dónde vivieron es importante nombrar una serie de yacimientos destacados hasta la fecha.
Para empezar, es importante señalar el yacimiento a partir del cual se identificó por primera vez en 1856 a esta especie humana: la cueva de Feldhofer, situada en el valle del río Düssel (Alemania), que después fue renombrado como valle de Neander (Neanderthal en alemán). Aunque hay que resaltar que previamente habían existido otros descubrimientos en Engis (Bélgica) en 1829 y en Gibraltar en 1848, aunque en el momento del descubrimiento no se conoció el verdadero significado de los hallazgos.
Otros yacimientos significativos son Shanidar (Irak), Kebara (Israel), Mezmaiskaya (Rusia), Guattari (Italia), Le Moustier (Francia), La Ferrassie (Francia), El Sidrón (España) y cueva de Gorham (Gibraltar). Evidentemente, hay muchos más, algunos de los cuales dan información importante para el estudio de esta especie homínida.

El medio ambiente que rodeó al hombre de Neandertal

Tradicionalmente se tiene una visión del hombre de Neandertal asociado al frío y las cuevas. Realmente las investigaciones que han tenido lugar a lo largo del siglo XX y el siglo XXI han dado lugar a que la clásica visión de un hombre tosco, rudo, asociado al frío y las cavernas haya cambiado. No parece ser casualidad que las fluctuaciones climáticas cambiaran el lugar de hábitat de los neandertales, coincidiendo que en los periodos más fríos los neandertales vivieran en el sur europeo o en reductos con climas más benignos. Por todo ello, recientemente existe una nueva corriente de interpretación en las que los asocia a los bosques, propios de climas más templados.
Hay que tener en cuenta que en los aproximadamente 272.000 años que vivió el hombre de Neandertal el clima varió mucho en el extremo occidental del continente euroasiático. El estudio de la proporción de isótopos del oxígeno ha permitido reconstruir las oscilaciones climáticas del Cuaternario, observándose que vivió durante la glaciación Riss II, la glaciación Würm y el interglaciar entre ambos. A su vez, dentro de estos periodos glaciales habría fluctuaciones constantes, sin olvidar también la existencia de microclimas locales. Por tanto, esa imagen de hombre del frío se debe matizar.
En cuanto a la flora y a la fauna que les rodeó no me extenderé mucho en ello. Pero a lo largo de su vida convivirían con especies como mamuts, rinocerontes lanudos, lobos, leones, hienas, gamos, corzos, etc.

La cultura de los neandertales

La cultura de los neandertales se asocia tradicionalmente a las industrias musterienses, caracterizadas por métodos de talla donde se prepara el núcleo para la extracción de lascas preconcebidas, lo que se llama normalmente Modo III. Entre la industria lítica se podría mencionar las puntas musterienses, los hendedores, los raspadores o los cuchillos de dorso. También se atestigua el uso de la madera, que se supone que era generalizado, aunque su registro material sea escaso. También existen evidencias de un uso del fuego, que no solamente podría servir como medio para cocinar u obtener luz, sino como un agente socializador.

Existe también un debate sobre la capacidad de habla de los neandertales, pareciendo haber evidencias para afirmar que tenían capacidad de habla, a partir de estudios sobre la morfología del hombre de Neandertal y estudios genéticos.
No menciono otros aspectos socioculturales, sobre su organización social, su comportamiento ante la muerte o sus métodos de subsistencia, ya que eso merecería un apartado diferente mejor explicado, ya que es un tema realmente bonito e interesante.

Los orígenes del hombre de Neandertal. Distintas teorías

En este apartado no me extenderé mucho sobre las teorías respecto su origen, ya que eso llevaría a un artículo completo. Antonio Rosas, en su libro Los neandertales, explica 3 debates existentes sobre el origen de los neandertales. Se podrían resumir en:
1.    Evolución de las primeras poblaciones europeas llegadas en el Pleistoceno Inferior hace 1.200.000 años. Sería una evolución propia de Europa del homo antecesor y que a partir de 500.000 BP evolucionaría hacia el hombre de Neandertal.
2.    Evolución a partir de la llegada de homínidos a Europa desde África en 600.000 BP, que traerían la industria achelense.
3.    Un origen reciente, con una llegada desde África hace 300.000 años.
El origen del neandertal parece que es explicado por la primera opción ya que se aprecian rasgos neandertales en las poblaciones europeas del Pleistoceno Medio, pero no así en las africanas. Por tanto, podrían ser descendientes de aquellos homines antecessor que vivieron en Atapuerca. No obstante, tampoco puede afirmarse del todo ya que siguen existiendo debates sobre este aspecto.

La extinción de los neandertales

Uno de los temas más interesantes en la actualidad de la investigación prehistórica es la causa, o las causas, de la extinción de los neandertales. Hay grandes especialistas e investigadores que escriben sobre el tema. Es un tema atrayente y que nos hace pensar ¿Por qué se extinguieron? ¿Fuimos los humanos modernos responsables de su desaparición? A su vez nos hace reflexionar ¿Podemos nosotros desaparecer de la faz de la Tierra al igual que ellos desaparecieron? Este es un tema tan interesante que hay en un artículo independiente de éste titulado La extinción de los neandertales.

La relación entre el hombre de cromañón y neandertal

Podemos decir que durante el inicio del Paleolítico Superior encontraremos en Europa la coexistencia de estas dos especies de “homo”: los neandertales llevaban mucho tiempo en el continente y poco a poco se vieron obligados a ir bajando de latitud por el cambio del clima, desapareciendo la especie alrededor de 29.000-27.000 a.C. en la Península Ibérica..
Al mismo modo que fueron abandonando los neandertales los territorios de Europa, vamos a ir encontrando que los cromañones fueron tomando la continuidad de estos, sabiendo por algunos estudios que posiblemente entraran en contacto las dos poblaciones.
Uno de los puntos más fuertes llevados a cabo por los paleontólogos y los arqueólogos a día de hoy son los estudios realizados sobre la posibilidad de cruce entre las dos especies. En un principio no se pudo dar por razones genéticas, aunque no se ha tirado la toalla todavía, pues el ADN de las personas humanas, es decir, del homo sapiens sapiens da como resultado un pequeño núcleo perteneciente a los neandertales, dando por sentado que aunque fue una especie que desapareció, quedaron restos en nuestra genética.
Por tanto podemos decir que no había tantas diferencias entre cromañón y neandertal, es más tenían más cosas en común que diferencias.

El hombre de Cromañón

Este nombre viene dado por una localidad francesa donde se encontró por primera vez a dicho espécimen. En realidad a día de hoy hablar de hombre de cromañón puede inducir a error, pues estamos hablando del homo sapiens, el cual comenzó a habitar de una manera más asidua las cuevas en las cuales comenzó a dejar muestras de su vida, como fueron las pinturas rupestres.
Por otro lado tuvieron una cierta especialización en la industria lítica, relacionada con el modo 4 o auriñaciense, en la cual encontraremos elementos poco a poco mayor definidos y con una cierta complejidad.
Dentro del aspecto físico encontraremos pocas diferencias con los humanos actuales, teniendo la misma capacidad craneal. Estos podían llegar a medir 1’80 cm, tenían un mentón prominente, la musculatura era menor al del hombre de neandertal debido a que no tenían las misas estructuras óseas que estos.
Esta especie vivía en cuevas, aunque por cortos periodos los encontraremos en campamentos al aire libre. No eran sedentarios aunque tampoco eran 100% nómadas, es verdad que la comunidad se movía pero en extensión mucho menor, acotando poco a poco la futura zona de sedentarización. Son grupos cazadores-recolectores, siendo los hombres los que cazaban a los grandes mamíferos, mientras que las mujeres y los niños recolectaban los frutos.
Según los últimos estudios realizados podemos saber que dicha especie la podemos encontrar entre el 40.000-10.000 a.C. momento por el cual llegó la última gran glaciación y con ello la llegada del mesolítico y el neolítico y la entrada de la última especie, el homo sapiens sapiens, el cual advertimos que es el mismo, salvo que la conducta de asentamiento y relación cambia.

El hombre de Neandertal

Podemos decir que dicho homínido procedía de Europa central y que con el tiempo se expandió por Próximo Oriente y Asia central. Es una especie que sigue a día de hoy en la incógnita de si guarda relación o no con nuestra especie, dado que cuando este estaba extinguiéndose apareció el homo sapiens y durante algún tiempo los encontraremos juntos.
Los rasgos morfológicos de dicho espécimen se caracteriza por tener una gran estructura ósea, por la cual su caja torácica era bastante ancha, al igual que su nariz y su frente, además contaba con un cráneo alargado. Por ello tuvo que tener una gran masa muscular para poder articular dicho cuerpo.
Si hablamos de su capacidad craneal, veremos que era superior incluso a la del hombre moderno, elemento que nos puede extrañar, siempre se ha dicho que aunque tuviera más capacidad, no significaba que tuvieran mayor intelecto, pues durante mucho tiempo se aceptó la teoría que apenas sabían hablar. Pero los últimos estudios nos advierten que no sería así, que tendrían una gran capacidad de intelecto y que además tenían su propio lenguaje. En el tema de la altura, debemos saber que eran algo bajos, llegando a medir como mucho 1’65 cm, lo cual unido a la robustez, hacían que tuvieran una figura de “retacos”.
Su alimentación se basaba en la caza de gran y mediano tamaño, es decir, del caballo al mamut. Se sabe que estos sabían como mantener la carne, siendo escogidas las técnicas de el ahumado o salazón, para poder tener reservas en épocas de carestía.
Otro de los elementos innovadores de dicha especie será que fueron protegiéndose del medio ambiente, resguardándose en cuevas, las cuales incluso encontraremos con algunos cercos de piedra, en su interior encontraremos restos de hogueras y otros elementos como herramientas. Dichas herramientas, proceden del periodo musteriense (denominación de los elementos líticos de dicha especie), la cual se caracteriza por sacar elementos afilados de un solo volumen de piedra.
Para acabar con esta especie debemos hablar que fueron los primeros en enterrar a sus muertos, es decir, estamos ante una sociedad compleja en la cual tienen relaciones de cercanía entre los de su comunidad y tienen sentimientos, por ello al irse, estos son enterrados dentro de las mismas cuevas y protegidos por lozas para evitar que sean devorados por animales.
A día de hoy no se sabe exactamente qué causó la desaparición de las especie, muchos datos apuntan a un cambio climático por el cual estos se encontraban en desventaja, siendo uno de los factores la desaparición de los grandes mamíferos, los cuales eran su alimento principal. Por otro lado, y no reñida con dicha teoría, encontraremos que pudo existir una epidemia que solo afectara a dicha especie y no a sus vecinos.



No hay comentarios:

Publicar un comentario